Celebridades

El Chavo del 8 en Chile: Chespirito fue criticado por ofrecer show durante la dictadura

Después de que el comediante mexicano Carlos Ballarta desatara la polémica al declarar en el programa de "Versión extendida con Tenoch Huerta", que las producciones hechas por Roberto Gómez Bolaños fueron y son de lo peor que le ha pasado a la comedia mexicana, el standupero habló sobre la ética del creador de "El Chavo del 8" al ofrecer shows en Chile y Argentina durante las dictaduras de Augusto Pinochet y Jorge Videla, en los respectivos países.

"No suelo ser tan clavado, pero a veces me sale lo clavado y digo, por una cuestión de dignidad, de saber que Chespirito fue a Chile y se presentó en dos fechas en el Estadio Nacional, donde habían torturado estudiantes", concluyó el comediante.

La presentación de "El Chavo del 8" en Chile

El elenco de "El Chavo del 8" realizó dos presentaciones en Argentina y Chile para "suavizar" las tragedias que se vivieron durante el apogeo de los regímenes, como lo fueron persecuciones, secuestros, campos de concentración y hasta asesinatos a plena luz del día.

La primera parada de la gira para Doña Florinda, don Ramón, Quico, el profesor Jirafales y el Chavo fue en el Estadio Nacional de Santiago, lugar que fue usado como campo de concentración para los detenidos por las autoridades chilenas.

Desde su llegada al aeropuerto, la gente se volvió eufórica por ver a sus ídolos y los recibieron con una valla humana de 17 kilómetros, la cual se extendía hasta el hotel donde iban a hospedarse y en donde gritaban eufóricamente: “Chavo, chavo”.

La mañana de  12 de octubre de 1977, se presentaron en la cancha del Estadio Nacional, donde se reunieron unas 35 mil personas de todas las edades, cifra similar a la que se estima hubo en las instalaciones del mismo recinto deportivo cuando fungió como centro de tortura y detención después del Golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, solo cuatro años antes de la presentación del comediante mexicano y su equipo.

La presentación de "Chespirito", en ese momento tan turbio de la historia del país sudamericano, le costó fuertes críticas. Pero el comediante hablaría de la situación 30 años después en su libro autobiográfico "Sin querer queriendo", publicado en 2005. En el texto aclaró que en esa época, la producción no sabía que el Estadio Nacional había servido como campo de concentración, y que en caso de saberlo, de todos modos hubieran asistido.

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