
"La periodista" es una de las series que Netflix ha desarrollado en el Oriente, en este caso en Japón. Basada en una película de 2019 de gran éxito en aquel país, dirigida por Michihito Fujii y basada en una novela de Isoko Mochizuki, la serie es un drama que habla sobre la corrupción gubernamental en asuntos de dineros públicos. Eso la conecta inmediatamente con la realidad de casi cualquier país.
Y como la periodista en cuestión intenta desentrañar el origen del asunto, que el gobierno busca ocultar a toda costa para no caer pues el tema involucra las más altas esferas, la intriga se va volviendo cercana, alejada de la romántica idea de que en Japón se vive con la honorabilidad como punta de lanza en todos los aspectos de la sociedad.

De qué va la serie
Anna Matsuda (Ryôko Yonekura) está tras la pista de un asesor gubernamental que ha recibido subsidios aparentemente inexplicables. Sin embargo, parece intocable y, además, vinculado a la propia reportera. Alejada de la investigación, se le asigna un nuevo caso: el de las tierras alrededor de una escuela en un pequeño pueblo que han sido vendidas a un precio ridículo y en el que están involucrados el primer ministro y su esposa.
Y aunque en principio parece que "La periodista" se va a quedar en un relato maniqueo sobre la nobleza del ejercicio periodístico, sobre la validez del periodismo impreso sobre las noticias falsas del digital, y sobre la maldad de los jefes sobre sus subalternos destinados a obedecer, la serie da un vuelco que la vuelve interesante. Solo hay que superar el primer episodio.

Lo que parece un drama político evoluciona pronto en un melodrama sobre los individuos comunes aplastados por las decisiones de otros individuos con ambiciones económicas derivadas de su poder político. El drama de las injusticias que es tema universal aparece en esta miniserie de solo seis episodios en personajes como el asesor Murakami (Gô Ayano).
Sin hacer un análisis profundo sobre lo político, la serie profundiza más en los individuos y se detiene en dos clases de personajes: aquellos que pelean por no ser doblegados en sus principios básicos y aquellos que simplemente no pueden o prefieren no querer.







