Los secretos detrás del día que paralizó a todo un país continúan saliendo a la luz pública. En una nueva e íntima entrega del programa digital “Hasta que el Podcast nos separe”, conducido por Diana Bolocco y Cristián Sánchez, la exreina de belleza Cecilia Bolocco volvió a sacudir el espacio al confesar el profundo quiebre emocional y la severa crisis de confianza que sufrió semanas antes de coronarse como Miss Universo, un complejo escenario gatillado por el nulo respaldo de los organizadores locales y un rotundo fracaso previo.

La ruta hacia la gloria planetaria comenzó de la peor manera posible para la diseñadora de moda. Según rememoró en el espacio, antes de emprender el viaje, el organizador del Miss Chile le hizo firmar dos documentos obligatorios: el primero la certificaba formalmente como la ganadora nacional y el segundo estaba destinado a regular un escenario donde ganara el certamen mundial, una alternativa en la que nadie de su propio equipo confiaba.

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“Él era como que esto es un trámite, porque las chances son nulas”, recordó Cecilia sobre la fría actitud de los encargados. A pesar de la desazón generalizada de su entorno, ella viajó inicialmente con la firme convicción de ganar, asegurando que “que fuera a resultar es otra cosa, pero uno debe tener ese impulso, esa energía, esa actitud”.

El desconocido Miss Sudamérica

Sin embargo, antes de aterrizar en la gran cita planetaria, Bolocco debió competir en el Miss Sudamérica, una experiencia que terminó por sepultar sus ilusiones debido al nivel de sus contrincantes y a los cuestionamientos internos.

“Se me quebraron las alas, me rompieron el alma. Quedé desolada”, confesó la animadora, añadiendo el inmediato arrepentimiento que experimentó en ese instante: “Quién me mandó a meterme a esta tontera, si yo no soy de concursos de belleza”.

Cecilia Bolocco. En "hasta que el podcast nos separe". Foto: Reproducción.

El colapso mental al llegar a Singapur: “Me sentía miserable”

El panorama se volvió completamente negro para la chilena tras no lograr destacar en dicha antesala sudamericana, la cual fue ganada por la representante de Colombia (quien posteriormente ni siquiera clasificó en el certamen global, levantando fuertes especulaciones en el panel del podcast sobre un posible arreglo en el concurso). Con este enorme peso sobre la espalda, Cecilia Bolocco aterrizó en Singapur para el Miss Universo con la autoestima por el suelo, enfrentando severos problemas para conciliar el sueño en la soledad de su habitación de hotel.

“Yo no sirvo para esto. Yo veía a todas las misses perfectas, como caminaban, como se maquillaban el ojo. Soy muy distinta, en qué momento pensaste que ibas a tener oportunidades Llegué muy desolada, desanimada, me sentí de verdad muy avergonzada, porque había llegada al Miss Universo y no tenía ninguna chance. Y eran las mismas que participaba en el Miss Sudamérica”, rememoró.

En medio de esa noche de crisis total, acostada y sobrepasada por la presión internacional, la chilena tocó fondo y experimentó un doloroso desahogo íntimo en su habitación. “En medio de la desolación empecé a hacer respiraciones para calmarme, a ver si encontraba encontrar la paz para dormirme. Y en medio de esto, yo estaba hecha pi... Me sentía miserable, todo mal”, relató.

Cecilia Bolocco La modelo utilizó un vestido blanco para la sesión de fotos post ganar Miss Universo en 1987.

La drástica decisión en su peor momento que cambió la historia

Fue precisamente en ese instante de máxima vulnerabilidad donde Cecilia Bolocco experimentó un vuelco místico en su mentalidad. Tras lograr calmar sus pulsaciones, comprendió que su estadía en Singapur como la soberana chilena no correspondía a un castigo o a una maldición, sino que se trataba de un verdadero regalo de la vida. A partir de esa profunda reflexión, tomó la determinación radical de dejar de competir bajo presión y simplemente dedicarse a disfrutar del proceso diario del concurso, una postura que terminó modificando su destino para siempre.

“Fue la mejor decisión”, sentenció la diva en la conversación con sus familiares. El cambio de actitud y de energía fue tan avasallador sobre el escenario internacional que la confianza regresó por completo a su cuerpo, al punto de que cuando los animadores de la transmisión internacional la nombraron oficialmente dentro del grupo de las diez finalistas de la noche, ella ya sabía con total certeza que la corona del Miss Universo se venía directo a Chile.

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