
Una denuncia de extrema gravedad sacude por completo las plataformas digitales y al mundo de la televisión chilena. Paula Salas, periodista y expareja de David Liempi, reconocido públicamente como “El Catador” del programa de Canal 13, Lugares que Hablan, rompió el silencio para exponer una cruda realidad familiar tras concretarse su separación definitiva.
A través de su cuenta de Instagram, la profesional de las comunicaciones detalló las razones que la llevaron a hacer pública la situación que arrastra desde hace décadas.
“Nunca he sido de exponer mi vida privada en RRSS, pero el silencio protege a los abusadores. Me separé definitivamente a mediados de abril de este año de David Liempi. Durante más de 20 años abusó de mí en todos los sentidos”, disparó de entrada.

Doble vida, deudas y acusación de abandono
En su crudo relato, Salas desclasificó el complejo escenario financiero que enfrenta en la actualidad, asegurando que debió asumir la carga económica del hogar mientras el camarógrafo presuntamente mantenía relaciones paralelas.
“Abandonó a sus hijos. Los dejó incluso sin educación, escudándose en un sueldo “insuficiente”, mientras yo trabajaba de lunes a domingo. En paralelo, él sostenía una doble vida con sus amantes: viajes, regalos y lujos, incluso cuando estuvo cesante y vivía de mi trabajo, gastando su seguro e indemnización en moteles y paseos”, acusó la periodista.
“Hoy cargo con deudas por más de $30 millones. La mayor, con la U. de Chile: $17 millones. Pedí préstamos para arreglar el auto que él usaba, pagar sus terapias, psiquiatra, apoyarlo, sostener a mi familia, cubrir colegiaturas, todo. Vacié mis cuentas”, reveló.

“Ni siquiera estuvo en el parto”: Los duros episodios familiares
El descargo de Paula Salas continuó exponiendo las marcadas diferencias entre las vivencias de Liempi y la realidad cotidiana que atravesaban ella y sus hijos.
“Hace 7 años que no salgo de vacaciones. Mientras tanto, David viajaba por Chile con sus amantes, incluso cuando mis hijos estaban enfermos y yo debía pedir permiso laboral. Mientras el curso de mi hijo hacía un bingo para ayudarnos económicamente, yo hacía trabajos extras y vendía cosas para sobrevivir, él salía con mujeres de la edad de su hija mayor. Literalmente”, relató.
Asimismo, recordó un complejo episodio previo y acusó la falta de comunicación actual por parte del integrante de Lugares que Hablan.
“Ni siquiera estuvo en el parto de mi hija menor. Se le echó a perder el celular. Y le creí. Hasta hoy, pasa horas hablando con ellas, pero es incapaz de escribir a sus hijos un mísero WhatsApp cuando viaja. Eso también es abandono. Hoy vive bajo el alero de sus papás, que siempre lo encubrieron, quienes lo formaron”, sentenció.

“La lógica de un narcisista”
Finalmente, Paula Salas reflexionó sobre el desgaste emocional tras la relación y el proceso psicológico que vivió antes de decidir establecer un freno definitivo a la situación.
“Viví décadas atrapada en la lógica de un narcisista: te destruye y luego te hace creer que el problema eres tú. Y yo esperando, aferrada a recuerdos y esperanza. Esto no es un desahogo. Es un límite. Y es para que nadie más confunda amor con abuso”, concluyó de forma categórica.






