Cristian de la Fuente se abrió como pocas veces sobre las heridas que marcaron su vida personal. En una conversación con Berni Cruz en La Última Palabra, el intérprete reflexionó sobre la dinámica familiar que lo acompañó desde niño y recordó la noche en la que la violencia alcanzó a su hija, Laura de la Fuente.

Durante la entrevista, el actor explicó cómo su infancia estuvo atravesada por una relación paterna cargada de afecto, pero también de ausencias difíciles de entender o procesar. “Mi papá iba todos los días de seis de la tarde a diez de la noche a mi casa. Pero a las diez se iba a su otra casa”, confesó, reconociendo que esa vivencia diaria marcó profundamente su forma de vincularse con los demás y también de exigirse.

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El complejo momento que marcó la vida del actor.
Cristian de la Fuente y su hijaEl complejo momento que marcó la vida del actor.

El disparo que cambió su vida

Uno de los momentos más duros que al actor le ha tocado vivir fue cuando su hija Laura recibió un disparo de un complejo asalto. Según explicó, la bala iría en dirección a él, pero finalmente le dio a la joven. “La bala iba para mí y, por no darme a mí, le dieron a Laura”, afirmó.

Este sensible suceso ocurrió el día de su cumpleaños y quedó marcado por horas de angustia en la clínica. “Nunca había rezado tanto en mi vida”, recordó, mientras esperaba que su hija saliera de pabellón. La culpa lo acompañó mucho tiempo.

Actualmente, el actor agradece que Laura no haya tenido secuelas y reconoció que enfrentar este duro momento fue clave para iniciar un proceso de sanación personal.

La infancia que lo empujó a la autoexigencia

De la Fuente contó que creció siendo hijo de una relación extramarital, situación que normalizó cuando fue pequeño, pero hoy analiza con mayor y mejor distancia. “Ese niño no entendía por qué, si el papá lo quería tanto, no se quedaba”, relató, explicando que esa sensación lo llevó a una necesidad frecuente de querer destacar.

“Ese niño tenía que ser el mejor en el colegio, no tenía tolerancia al error”, señaló, apuntando a que ese fue un patrón que lo mantuvo durante muchos años, pero que con el tiempo la terapia lo ayudó a derribar esa idealización.

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