Francisco Kaminski pasó de ser el protagonista de los programas de farándula a estar en el centro de una investigación judicial por delitos de tráfico de drogas y lavado de activos.
Aunque el animador no ha sido formalizado, un informe de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana de la PDI, al que tuvo acceso Emol, detalla una escucha telefónica que pone en duda su desvinculación de los hechos.
El “juego” de las propiedades de lujo
El documento policial registra una llamada efectuada el 9 de mayo de 2025, donde Kaminski se comunica con el principal imputado, David Israel, conocido como el “Rey David”. En la charla, el locutor menciona estar almorzando con ejecutivos bancarios y consulta por la disponibilidad de diversas propiedades, incluyendo una en Rapel y una casa en Las Vizcachas.
Según el reporte, las irregularidades surgen al discutir los precios y tasaciones:
- Manipulación de valores: David comenta que las propiedades en Rapel están tasadas sobre los $400 millones, pero asegura que pueden hacer el “juego” que ellos quieran.
- Estrategia tributaria: El imputado menciona que mantiene deudas con el banco para evitar pagar impuestos altos y “para que no lo puedan ‘cazar’”.
- La panadería de La Florida: Israel ofrece una propiedad con maquinarias valorada en $280 millones, asegurando que él solo necesita $160 millones de manera urgente.
Créditos “maquillados” y repartición de ganancias
La escucha telefónica iría más allá de una simple consulta inmobiliaria. La PDI advierte que en la conversación se discute la posibilidad de liquidar o vender propiedades de forma fraudulenta.
El informe detalla el sofisticado modus operandi propuesto por David Israel durante la llamada con Kaminski y sus acompañantes:
“Tengo una persona que la estoy trabajando, le tiene 6 meses de renta a tope, le puso un patrimonio, le puso un auto... está bancarizado... diciéndole que si pueden jugar con él y sacarle unos créditos y le meten las propiedades y ahí vemos qué hacemos, pero que él está dispuesto a lo que sea”.
Incluso, la policía advierte que el plan incluía que la ganancia “chorree para todos lados”, lo que interpretan como una repartición de beneficios ilícitos entre los involucrados.