
Laura Prieto, a sus 40 años, entró a Vecinos al límite sin imaginar que protagonizaría un intenso romance con un compañero 17 años menor. Se trata de Bastián Muñoz, más conocido como “Bimza”, el hijo del cantante Kanela, quien a sus 23 años se lanzó a la conquista de la intérprete apenas la vio cruzar la puerta del reality de Canal 13.
La química entre ambos fue inmediata, pero marcada por la evidente diferencia de edad. Según relata LUN, al verse frente a frente, Laura intentó poner una cuota de realidad con humor: “Podría ser tu mamá”, le dijo riendo, considerando que su propia hija tiene 21 años.

Sin embargo, la respuesta del joven “Bimza” fue lo que terminó por romper el hielo y cautivar a la comunicadora. “Entonces puedes ser mi mamacita”, respondió el cantante.
El coqueteo escaló rápido por los pasillos del vecindario y culminó en una fiesta con un beso apasionado frente a todos sus compañeros.

Laura Prieto: “Vengo de vuelta”
Para la uruguaya, este romance “40 y 20” no es un problema, sino parte de su nueva etapa vital. “Estoy en una época de mi vida donde agarré cierta madurez y como que siento que vengo de vuelta y estoy abierta a nuevas experiencias, a pasarlo bien”, confesó.
La actriz enfatizó que entró al programa “soltera, solterísima” y con una disposición total. “Estoy resuelta, así que voy a lo que encuentre, capaz que vea a alguien y me súper enamore. Vengo entregada al amor”, aseguró, dejando claro que los prejuicios por la edad no tienen cabida en su presente.
Intimidad bajo las cámaras
El vínculo entre la modelo y el joven de 23 años ha crecido con tal intensidad que, según trascendidos, ya se les ve felices y disfrutando de la experiencia en tiempo real. La conexión es tan fuerte que la pareja incluso ha llegado a “pedir consentimiento a las cámaras para tener más intimidad”, demostrando que, para ellos, el número en el carnet es un dato secundario frente a la atracción genuina.








