
José Miguel Viñuela se sinceró sobre los episodios más complejos de su vida profesional y lanzó una dura reflexión sobre cómo era durante los años en que se convirtió en una de las figuras más populares de la televisión chilena.
En conversación con Costa Magazine y una publicación de Publimetro, el exrostro de Mega reconoció que el éxito prematuro tuvo consecuencias importantes en su vida personal. “Si me preguntas por el Viñuela entre los 25 y los 35 años, era un saco de hue…”, confesó, asegurando que en esa etapa era “tremendamente inmaduro emocionalmente”.


“Me pasó la cuenta”
El comunicador admitió que durante años estuvo obsesionado con la televisión, la exposición y los resultados de audiencia, algo que terminó afectando distintas áreas de su vida.
Con el paso del tiempo, aseguró haber aprendido a valorar otras cosas y encontrar una tranquilidad que antes no tenía. Hoy, a sus 51 años, sostiene que su prioridad está puesta en su familia y en la estabilidad personal, muy lejos de la presión que vivió en sus años dorados de pantalla.
La reflexión se suma a otras confesiones recientes del animador, quien ha reconocido que el polémico episodio del corte de pelo a un camarógrafo marcó un antes y un después en su carrera. Incluso, reveló que se sintió abandonado por varios colegas del medio durante ese complejo momento. “Sentí que muchos colegas se portaron muy mal”, aseguró semanas atrás.
Su nueva vida lejos de la obsesión por la TV
Actualmente, Viñuela está enfocado en proyectos digitales, charlas motivacionales y nuevos desafíos personales. Según explicó, ya no persigue el reconocimiento televisivo como antes y redefinió completamente lo que entiende por éxito.
“Hoy me siento una mejor persona. Más calmado”, señaló el animador, quien aseguró que encontrar paz y disfrutar a su familia se transformó en su principal objetivo de vida.






