
La crisis judicial y reputacional que enfrenta Américo sumó un nuevo y bullado capítulo. A menos de un mes de haber sido formalizado por los delitos de violencia física y verbal en contexto de violencia intrafamiliar (VIF) en contra de su exnovia, la animadora Yamila Reyna, el cantante de 48 años reapareció en sus plataformas digitales para anunciar una drástica determinación.
Tras la filtración de datos y audios reveladores sobre el caso, y bajo las medidas cautelares de arraigo nacional junto a la prohibición absoluta de comunicarse y acercarse a la víctima, el autodenominado “rey de la cumbia” publicó un extenso registro audiovisual. Lejos de ofrecer disculpas públicas o mostrar un mea culpa por los hechos denunciados, el intérprete leyó un discurso centrado en su propio sufrimiento, anunciando su salida de la esfera pública para refugiarse en Arica.

“Fui el perfecto cómplice de mi infelicidad”: El discurso de autocompasión del cantante
Durante el metraje, grabado desde su tierra natal, Américo evitó abordar los detalles de la formalización y concentró sus palabras en el impacto que el conflicto ha tenido en su persona, asegurando que se descuidó por intentar cumplir con las expectativas del resto.
“He estado en el ejercicio de mirarme en el espejo... No por vanidad, sino que practicando con humildad reconocer errores y aprender de ellos desde lo más profundo. Por qué he dejado de ser aquel que realmente soy. No he sido honesto, porque me la he pasado en convertirme en alguien que solo quería ser querido, alguien que no los ofendiera o defraudara”, leyó el artista de entrada.
En esa misma línea, el músico reconoció el temor que le genera el juicio público tras la mediatización de la violencia denunciada por Yamila Reyna.
“No quería enojos y eso me convirtió en el perfecto cómplice de mi infelicidad. Admito que tengo miedo del qué dirán las personas que no me importan y que no admiro. Busco constantemente logros para escaparme del fracaso; para ser parte de algo y de algunos. Y no encajo en el lugar donde más quería estar. Pero hoy es el día y lugar perfecto donde mi persona se despida de las redes. Comprendí que es una exposición innecesaria que solo alimenta el ego, ese ego que tanto daño hace”, aseveró.

“Atravieso una tormenta”: El refugio en el norte tras la crisis
El intérprete de cumbia admitió estar viviendo un complejo estado de salud mental, marcado por cuadros de angustia que lo obligaron a tomar la determinación de alejarse de Santiago para buscar la protección de su círculo familiar e histórico.
“Di mucho en esta temporada, me entregué más de la cuenta. No estaba acostumbrado y sé también que nadie me obligó. Se sintió maravilloso dejarme de centrar en esa parte de mi vida que jamás había compartido. Pero eso se acabó. Necesito dar este paso, porque estoy atravesando una tormenta como nunca antes había enfrentado, lleno de angustias y ansiedades; de un cansancio que jamás había sentido y una paz que está a punto de acabarse. El amor no causa ni debe causar dolor. Me niego a creer que es así, porque a través de ustedes he sentido y siento mucho cariño”, argumentó.
“No me victimizo”: El plan para su futuro en la música
Hacia el final de su descargo, Américo insistió en que este proceso busca un renacimiento personal y adelantó que se enfocará en nuevos proyectos musicales para intentar salir adelante de la crisis legal que hoy lo mantiene con prohibición de acercarse a Yamila Reyna.
“Por eso necesito tiempo, espacio y soledad. Hoy voy a elegirme, elijo irme. Declaro mi amor y gratitud a quienes están a mi lado y me han acompañado en tan difícil y duro momento; como los amo y agradezco también a ustedes, pero debo soltar para volver a recibir. Necesito y tengo que volver a amarme, porque si no lo logro conmigo mismo, volveré a perderme. Estoy seguro de que este momento es perfecto, así como está, aún con este gran dolor, por eso no me victimizo ni me quejo. No lo entiendo; pero algo en mi interior me dice que es perfecto para renacer”, complementó.






